EL TIEMPO ES ARENA EN MIS MANOS
De la puntualidad y otros demonios:
Cinco en punto de la tarde y tengo que encontrarme con Gisella en la avenida La Marina a las ocho. Consumo los minutos frente al monitor de la PC viendo el estado de mis descargas fílmicas y musicales. Estoy conectado al messenger también, pero nadie de mis contactos esta en línea. Es sábado por la tarde. Quizás todos tengas vidas más activas e interesantes que la mía en sábado por la tarde y se encuentren por allí, viviéndolas. Creo que es hora de tomar un café. ¿Cómo se llamaba esa canción que mencionaba el café? Umm, a ver. La busco en mi cartuchera de discos. Es poco probable que este allí. Lo sé, pero quiero buscarla precisamente allí porque parece un buen lugar para iniciar la búsqueda de un disco.
Después que corroboro su ausencia me pierdo en un cerro de discos sin etiqueta. No los etiqueto, les pongo un número, porqué tal vez inconscientemente quiero hacer más difícil su búsqueda. Ahora, ¿dónde puse la lista de los números? Debe estar en un archivo de la PC.
Seis de la tarde. Ya tengo que cambiarme. Llegar a la avenida La Marina tomará cerca de hora y media en bus.
Escucho la canción del café. Es la primera pista del disco. Me gusta mucho más que antes. La escucho de nuevo. Escucho también la tercera y la cuarta pista. Que buen disco, pero tiene uno mejor. ¿Dónde tengo el otro?
Seis y treinta. Me baño y cambio. Creo que también me afeitaré. Con seguridad estoy listo en diez minutos. Seis y cincuenta. Salgo de mi casa. No pasa el carro. Ya oscureció. Creo que estoy contra la hora. Espero cinco minutos pero mi espera es infructuosa porque el maldito bus no viene. Pienso en tomar taxi hasta allá pero lo más probable es que no me quieran llevar en el peor de los casos o sea muy caro en el mejor. Caminaré hasta la avenida principal para tomar otro carro con la idea de hacer trasbordo. El bus tiene una radio que da la hora cada cinco minutos. ¡Que martirio! Me pongo los audífonos y escucho el mismo disco. Que buen disco.
Siete y cincuenta y cinco. Me bajo desesperadamente en el cruce de Sucre con Bolívar porque creo que me estoy pasando de esquina para hacer el trasbordo. Miro hacia ambos lados de la avenida y recuerdo que debí bajarme en Sucre con La Marina, nueve cuadras más abajo. Es inútil; ya estoy retrasado. Suena el celular. Es un mensaje de texto anunciándome que la clase esta por terminar y ella a punto de salir. Empiezo a parar taxis como desquiciado. Es extraño pero los taxis no me quieren llevar o pretenden cobrarme casi igual que si los hubiese tomado desde mi casa. En fin, que me sirva de escarmiento, la próxima saldré con mucho más antelación. Ocho y diez. El taxi hace su entrada a La Marina. Hay tráfico. ¿Será que todos estarán retrasados como yo?
Llego a mi destino. Gracias maestro por la carrera, que le vaya bien cóbrese y ojalá no lo asalten en el camino.
¿Que por qué llegué otra vez tarde? Es que había mucho tráfico y …… no sé.
Ocho y diecisiete. Me disculpo una vez más y bajo del taxi station wagon blanco, blanco como muchos otros que he tomado para llegar a tiempo y como muchos más que seguiré prometiéndome vanamente no volver a tomar.
Cinco en punto de la tarde y tengo que encontrarme con Gisella en la avenida La Marina a las ocho. Consumo los minutos frente al monitor de la PC viendo el estado de mis descargas fílmicas y musicales. Estoy conectado al messenger también, pero nadie de mis contactos esta en línea. Es sábado por la tarde. Quizás todos tengas vidas más activas e interesantes que la mía en sábado por la tarde y se encuentren por allí, viviéndolas. Creo que es hora de tomar un café. ¿Cómo se llamaba esa canción que mencionaba el café? Umm, a ver. La busco en mi cartuchera de discos. Es poco probable que este allí. Lo sé, pero quiero buscarla precisamente allí porque parece un buen lugar para iniciar la búsqueda de un disco.
Después que corroboro su ausencia me pierdo en un cerro de discos sin etiqueta. No los etiqueto, les pongo un número, porqué tal vez inconscientemente quiero hacer más difícil su búsqueda. Ahora, ¿dónde puse la lista de los números? Debe estar en un archivo de la PC.
Seis de la tarde. Ya tengo que cambiarme. Llegar a la avenida La Marina tomará cerca de hora y media en bus.
Escucho la canción del café. Es la primera pista del disco. Me gusta mucho más que antes. La escucho de nuevo. Escucho también la tercera y la cuarta pista. Que buen disco, pero tiene uno mejor. ¿Dónde tengo el otro?
Seis y treinta. Me baño y cambio. Creo que también me afeitaré. Con seguridad estoy listo en diez minutos. Seis y cincuenta. Salgo de mi casa. No pasa el carro. Ya oscureció. Creo que estoy contra la hora. Espero cinco minutos pero mi espera es infructuosa porque el maldito bus no viene. Pienso en tomar taxi hasta allá pero lo más probable es que no me quieran llevar en el peor de los casos o sea muy caro en el mejor. Caminaré hasta la avenida principal para tomar otro carro con la idea de hacer trasbordo. El bus tiene una radio que da la hora cada cinco minutos. ¡Que martirio! Me pongo los audífonos y escucho el mismo disco. Que buen disco.
Siete y cincuenta y cinco. Me bajo desesperadamente en el cruce de Sucre con Bolívar porque creo que me estoy pasando de esquina para hacer el trasbordo. Miro hacia ambos lados de la avenida y recuerdo que debí bajarme en Sucre con La Marina, nueve cuadras más abajo. Es inútil; ya estoy retrasado. Suena el celular. Es un mensaje de texto anunciándome que la clase esta por terminar y ella a punto de salir. Empiezo a parar taxis como desquiciado. Es extraño pero los taxis no me quieren llevar o pretenden cobrarme casi igual que si los hubiese tomado desde mi casa. En fin, que me sirva de escarmiento, la próxima saldré con mucho más antelación. Ocho y diez. El taxi hace su entrada a La Marina. Hay tráfico. ¿Será que todos estarán retrasados como yo?
Llego a mi destino. Gracias maestro por la carrera, que le vaya bien cóbrese y ojalá no lo asalten en el camino.
¿Que por qué llegué otra vez tarde? Es que había mucho tráfico y …… no sé.
Ocho y diecisiete. Me disculpo una vez más y bajo del taxi station wagon blanco, blanco como muchos otros que he tomado para llegar a tiempo y como muchos más que seguiré prometiéndome vanamente no volver a tomar.



1 Comments:
Greetings from New Zealand via neoWORX. I like your picture in this post even though I don't know Spanish. Keep up the good work.
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