Tuesday, April 25, 2006

Remembranzas de una ninez de vinilo


Recuerdo claramente el día que los escuche por primera vez, era un martes de 1990 acababa de regresar del colegio de donde había obtenido una mala calificación en un curso y estaba cavilando en como encarar a mi madre. Tenía en ese entonces ocho años cumplidos y todo era extrañamente nuevo.
De pronto el sonido grave de la puerta de madera de la sala me sacó de mi plan de evasión académica. Era mi padre quien en compañía de mi hermana mayor traía una caja grande. Con la ayuda de mis hermanos la caja fue ubicada y abierta en medio de la sala quedando al descubierto un cubo de plástico negro con dos cajas más pequeñas del mismo color en cuya parte superior resaltaba briosamente la palabra “SANYO”.

Era un equipo de sonido de los que traían dos casseteras y algo que ya no era muy común en esos años, pero que este equipo aun tenia; un tocadiscos de los viejos discos de vinilo.
Mi hermana había comenzado a trabajar como profesora de educación inicial, por lo tanto había comenzado también a ganar algún dinero, y asociada con mi padre había decidido hacer tal adquisición musical.
Como era de esperarse mi mala calificación se fue al tacho como se fueron otros asuntos de la agenda del día, postergados o anulados por la intempestiva llegada del aparato a nuestra casa.
Mi padre decidió echar a funcionar el aparto. Primero fue la radio la cual fue probada con el control remoto que venia como accesorio, siguió la cassetera, ya que mi hermano Rafael tenía al alcance de su mano un casete. Todo funcionó bien. Una sonrisa marcaba una felicidad cómplice en todos los presentes de la sala.
El tocadiscos fue inaugurado con un disco de 45 viejo y ruidoso, razón por la cuál no he conservado en mi memoria su nombre ni a que genero musical pertenecía.
A continuación mi padre sacó un LP cuya portada en blanco y negro saltaban las caras de los que por algún tiempo creí eran una sola persona vestida de cafarena negra haciendo muecas. La portada decía un ininteligible “With the Beatles”.
Mientras lo colocaba veía como la aguja del tocadiscos descendía levemente posándose sobre aquel pedazo de vinilo de surcos incontables.
Fue cuando sentí ese el primer It won’t be long de mi vida y sentí como si los hubiese escuchado siempre, como algo tan natural como el día que se le cae a uno su primer diente o va a la escuela por primera vez.
Siento que para mi escuchar a los Beatles fue algo que tenia que ocurrir indefectiblemente en algún momento de mi vida y desde aquel día en que los escuché y memoricé el nombre del grupo, me di cuenta que mucho del mundo que viví y vivo esta impregnado de ellos de alguna forma y nuestras vidas tuvieron y tendrán que adaptarse al hecho de que ellos existieron, se juntaron e hicieron más que música, hicieron un poco nuestra forma de vivir.

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