CONDUCTAS DE PUNTUALIDAD Y LA DICTADURA DEL RELOJ
Leía un comentario de una amiga que hablaba de contar las sonrisas de la gente en la calle. Me pareció un buen ejercicio. Me gustaría hacer uno similar pero contando cuanta gente no camina apurada por las mañanas. Todos salen y caminan rápido, van al trabajo porque hay que llegar temprano a abrir la tienda. Todos contra el tiempo.
En la prisa nada se disfruta. Sobrevaluamos la rapidez, endiosamos los plazos. La puntualidad es un concepto casi abstracto para mí que los minutos se me escapan de las manos. De mi mente. Recuerdo una canción, una frase, un atardecer y pierdo cinco minutos valiosos. Trato de ser puntual, no por creo que seria mejor persona si lo fuera, sino por que por me pongo en el lugar de las personas que me esperan, que poco o nada tienen que soportar mi atemporalidad mental.
Seguiré corriendo detrás de un reloj, pero siempre a causa de que me quedé conversando con alguien, o porque quise escuchar una canción que recordé repentinamente.
El reloj es un aparato siniestro que me recuerda cada minuto que soy irremediablemente impuntual.
En la prisa nada se disfruta. Sobrevaluamos la rapidez, endiosamos los plazos. La puntualidad es un concepto casi abstracto para mí que los minutos se me escapan de las manos. De mi mente. Recuerdo una canción, una frase, un atardecer y pierdo cinco minutos valiosos. Trato de ser puntual, no por creo que seria mejor persona si lo fuera, sino por que por me pongo en el lugar de las personas que me esperan, que poco o nada tienen que soportar mi atemporalidad mental.
Seguiré corriendo detrás de un reloj, pero siempre a causa de que me quedé conversando con alguien, o porque quise escuchar una canción que recordé repentinamente.
El reloj es un aparato siniestro que me recuerda cada minuto que soy irremediablemente impuntual.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home